Tim Berners-Lee: el padre del WWW

 

Por: J. Antonio García Macías (This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it. )
MUNDO DIGITAL
 
En 1990, el empresario Ian Ritchie estaba en una conferencia demostrando un producto basado en hipertexto que desarrollaba su empresa, cuando se le acercó un joven llamado Tim Berners-Lee. Dicho joven le contó muy entusiasta que él también había desarrollado un sistema de hipertexto, al cual bautizó como el World Wide Web (WWW) y le propuso que su compañía desarrollara un navegador para el mismo. Ritchie pensó que el nombre del sistema del joven era bastante pretencioso y aunque el sistema que le describió sonaba interesante, no se interesó en aceptar la oferta. Un año más tarde, Berners-Lee envió un artículo describiendo su sistema WWW para ser presentado en la prestigiosa conferencia Hypertext, pero los revisores lo rechazaron; sin embargo, aceptaron que participara en la sesión de carteles y demostraciones. Dicha presentación no generó mucho interés por parte de los asistentes, quienes quizás estaban más bien acostumbrados a sistemas tradicionales de hipertexto y no entendían muy bien por qué un sistema de ese tipo debía conectarse al Internet. A pesar de los tropiezos en el camino, Berners-Lee nunca se dió por vencido y tan solo un par de años después su sistema WWW ya era mundialmente conocido y se encontraba en franco ascenso en uso y popularidad.
 
Sus primeros inventos
Timothy John Berners-Lee, nació al sureste de Londres, Inglaterra, el 8 de junio de 1955. De niño era muy aficionado a los trenes, por lo que aprendió electrónica para poder realizar modificaciones a algunos trenes de juguete que tenía. Sus padres no eran ajenos al mundo de las computadoras, pues ambos trabajaron en la primera computadora comercialmente disponible, que fue la Ferranti Mark I. Sus estudios fueron avanzando de manera muy satisfactoria y cuando llegó la hora de ir a la universidad, optó por enrolarse en la carrera de Física del Queen’s College, Oxford, de donde posteriormente se graduó con honores.  Fue precisamente durante su época universitaria que construyó su primera computadora, utilizando herramientas tales como cautín para soldar, algunas compuertas TTL, un microprocesador M6800 y un viejo televisor.
 
Después estuvo un par de años trabajando con la empresa Plessey Telecommunications, una importante empresa británica de fabricación de componentes para telecomunicaciones, donde desarrolló sistemas de transacciones distribuidas e incluso tecnologías de códigos de barras. Para 1978, decidió irse a trabajar con la compañía D.G. Nash, donde entre otras cosas trabajó en sistemas de tipografía para impresoras inteligentes y en un sistema operativo multitareas. Posteriormente se dedicó a ser consultor independiente y una de esas consultorías resultaría decisiva para su futuro. Ésta sucedió en 1980, cuando el Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN, por sus siglas en francés), localizado en Ginebra, Suiza, ofrecía un puesto de consultoría como ingeniero de software por un periodo de seis meses, mismo que decidió tomar. Fue durante este puesto de consultor que Berners-Lee desarrolló, como un proyecto personal, un programa para manejo y administración de información al que llamó Enquire. Dicho sistema permitía la asociación libre de piezas de información mediante ligas de hipertexto (o hiperligas, como suelen conocerse) y la idea principal era que le ayudara a administrar el vasto espacio de información generado por los investigadores del CERN y de instituciones asociadas.
 
El gran invento
Una vez terminada su breve estancia en el CERN, Berners-Lee se dedicó a otros proyectos, pero en 1984 regresó a trabajar al CERN, ahora con un puesto más estable. Su trabajo previo con Enquire había sembrado en él una semilla que empezó a germinar. Ahora se imaginaba un sistema de mayor alcance, donde todo el espacio global de información almacenada en computadoras por todo el mundo pudiera ligarse y ponerse a disposición de todos, en cualquier momento. Esa idea ciertamente no era nueva, pues ya desde 1945 Vannevar Bush había imaginado un sistema de alcances similares, pero solo quedó como eso: una visión teórica que nunca llevó a la práctica. Tiempo después, investigadores tales como Douglas Engelbart y Ted Nelson trabajaron en hacer realidad la visión de Bush y desarrollaron sus propios sistemas de hipertexto. Berners-Lee por su parte ya había desarrollado su propio sistema de hipertexto con Enquire, pero ahora decidió incorporar un elemento tecnológico que resultaría fundamental: el Internet.
 
El sistema que tenía ahora en mente Berners-Lee podría resultar muy útil para su trabajo en el CERN, pues permitiría que no solo los investigadores de su institución, sino de cualquier otra institución en cualquier parte del mundo, pudieran publicar fácilmente los resultados de sus investigaciones, compartirlas con los demás, crear ligas entre los diferentes trabajos y tener un repositorio de información distribuido por todo el mundo. Así pues, en 1989 escribió una propuesta para el desarrollo de tal sistema, misma que puso a consideración de las autoridades del CERN en busca de su aprobación. La burocracia en la institución era grande y como el tiempo pasaba y no obtenía respuesta, Berners-Lee decidió seguir adelante con el desarrollo del sistema, que ahora se conocía como World Wide Web (WWW), aunque no tuviera autorización ni apoyo institucional para realizarlo. De esa forma, el primer servidor Web fue instalado en la dirección info.cern.ch y para 1991 puso a disposición de todo aquel que quisiera utilizarlo el primer sistema WWW. En los años que siguieron la adopción del sistema se dió de manera vertiginosa. El regalo que Berners-Lee le dió al mundo se convirtió en una valiosa herramienta para la diseminación de ideas, para el comercio electrónico, para la comunicación entre personas, y para muchos otros propósitos que aún siguen descubriéndose.
 
Las recompensas
A diferencia de empresarios del software, tales como Bill Gates o Steve Jobs, el sistema de Berners-Lee no le trajo grandes riquezas. Su idea desde el inicio fue de que todos pudieran utilizar el WWW libremente, sin tener patentes o regalías de por medio. Para asegurarse que el WWW permaneciera como una entidad libre y abierta, sin ataduras a algún gobierno o corporación, en 1994 formó el World Wide Web Consortium, del cual a la fecha sigue siendo Director. Como reconocimiento a sus grandes contribuciones ha recibido distinciones tales como la de miembro distinguido de la British Computer Society, del IEEE, de la American Academy of Arts and Sciences, de la British Royal Society y cuenta también con posiciones académicas en el Massachusetts Institute of Technology y en la Universidad de Southampton. También ha recibido premios tales como la medalla Príncipe de Asturias, el premio de la fundación Japan Prize, el Millennium Technology Prize y el premio Die Quadriga de Alemania. Además, ha sido condecorado como Caballero de la Orden del Mérito, por la reina Elizabeth de Inglaterra. Pero quizás su más grande recompensa sea el presenciar la gran aportación que ha hecho a la humanidad.
 
 
* El autor es investigador del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE).
 
 
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